La desratización consiste en la eliminación de roedores y ratas. A nivel mundial se estima que las pérdidas de producción ocasionadas por las ratas ascienden al 10% de toda la producción, no sólo por el consumo directo, sino también por la destrucción y contaminación que provocan.

En los edificios los roedores pueden afectar a puertas, techos, cableado y paredes. Se trata de organismos que producen grandes inconvenientes dada su alimentación voraz, gran adaptabilidad y prolífica reproducción, además de ser transmisores de enfermedades como el tifus, la rabia o la peste y de patógenos causantes de infecciones graves como Salmonella.

Los tratamientos de desratización se realizan mediante la colocación, en cada sala de la empresa afectada, de cebaderos con raticidas en caso de presencia confirmada o con sustancias atrayentes detectoras o chivato, cuya desaparición o roída indicarán la presencia de ejemplares vivos. Estos cebaderos se revisarán periódicamente para la reposición del cebo raticida o del cebo detector, así como para controlar que se encuentra en las condiciones adecuadas para el consumo por parte de los roedores.

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¿Qué medidas tomamos?

  • La presencia de excrementos  es un factor clave para determinar la presencia de un roedor. También nos permitirá diferenciar si se trata de un ratón o una rata y de las zonas que frecuenta.
  • La presencia de mercancías o cables dañados así como otras estructuras de las instalaciones, nos indicará que hay roedores y posiblemente sean estos su lugar de cobijo o madriguera.
  • Eliminar los restos de materia orgánica, así como cartones y papeles, ayudará a que no se instalen y reproduzcan.
  • Tapar agujeros, grietas y pequeños orificios por los que pueden entrar, tanto en techos como puertas de acceso, respiraderos o ventanas.